¿Chantajes navideños?


Ya queda muy poco para que llegue la Navidad. Ha sido un año complicado para todos y nos espera una Navidad diferente.

A muchas personas, hay que tener en cuenta, que estas fechas no les gustan especialmente. No solo por lo acontecido este año, si no por otros motivos, normalmente cuando en la familia han sucedido pérdidas importantes.

Pero para los más pequeños del hogar, son fechas ilusionantes, llenas de magia y les encantan celebrarlas. Preparar el árbol, hacer manualidades para decorar la casa, mirar catálogos de juguetes, pensar en sus cartas…

Normalmente, todos los años por estas fechas, comienzan los nervios. La elección de los regalos, los compromisos, etc. Y nosotros como madres y padres, por  “A” o por “B”, no aguantamos ni una.

¿Cuántas de vosotras y vosotros a vísperas de la navidad os pasáis el día chantajeando y amenazando? Pero no solo nosotros como progenitores, también incluyo a tíos y abuelos.

¡Cómo no te portes bien…! ¡Cómo no recojas…! ¡Cómo no saques buenas notas…!, ¡Ya te puedes comer todo, sino…!, ¡Voy a llamar a los reyes…!,  ¡Los reyes lo ven todo…!

Amenazas y chantajes constantes. Llegamos a tal punto que algunos niños y niñas llegan a sufrir ansiedad y estrés por estas fechas.

Nuestro adultocentrismo hace que utilicemos la magia que existe en ellos, para que se comporten como nosotros queremos. Utilizamos la ilusión que los niños y niñas tienen hacia la Navidad para conseguir un buen comportamiento, o lo que nosotros consideramos que es un buen comportamiento.

Puede ser que para muchos, estas fechas no sean de agrado. Pero los más pequeños están llenos de ilusión y no son fechas para que aprendan a comportarse bajo amenazas y chantajes. Tenemos que darnos cuenta que si les educamos bajo el chantaje y la amenaza, obedecerán por miedo y no les estamos realmente trasmitiendo unos valores adecuados.

Realmente regalamos porque nos produce mucha felicidad verlos disfrutar, nos gusta ver la mirada mágica e ilusión con la que abren los regalos y no para usarla en nuestra conveniencia para que hagan lo que nosotros queremos.

Además, ¿Por qué les exigimos tanto si a nosotros nadie nos exige?

Seguramente nosotras como madres y padres no lo haremos del todo bien y deberíamos mejorar en algunas ocasiones y no tenemos a nadie constantemente encima chantajeándonos y por supuesto, no nos gustaría que lo hiciesen.

Se amenaza y chantajea ante algo que no va suceder ya que no se van a quedar sin regalos. Así que pensar y reflexionar que esa forma de educar no es la correcta y conforme vayan creciendo, cada vez será menos efectiva.

Así que, ante una situación que nos desagrada la mejor opción es respirar profundo y solucionar el problema con respeto y empatía y viendo los errores como valiosas oportunidades para aprender.

Recordar, el mejor regalo para un hijo e hija se llama AMOR, TIEMPO Y RESPETO.

Familyon

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